Las clases de composición musical están dirigidas a niños, adolescentes y adultos, sin necesidad de experiencia previa en composición. El aprendizaje es personalizado, adaptándose al ritmo, los intereses y los objetivos creativos de cada estudiante.
El proceso puede orientarse a la creación de música instrumental o vocal, en estilos como música clásica, popular, contemporánea, experimental o aplicada (canciones, bandas sonoras, música para proyectos artísticos), siempre elegido en conjunto con el docente.
No existen niveles con duración fija: cada persona avanza a su propio ritmo, desarrollando herramientas creativas, comprensión musical y una voz compositiva propia de forma progresiva y natural.