Las clases de arpa están dirigidas a niños, adolescentes y adultos, sin necesidad de experiencia previa. El aprendizaje es personalizado, adaptándose al ritmo, los intereses y las metas de cada estudiante.
El proceso puede orientarse tanto al arpa clásica como al arpa celta, popular o contemporánea, explorando distintos estilos musicales y repertorios según el interés del alumno, siempre elegido en conjunto con el docente.
No existen niveles con duración fija: cada persona avanza a su propio ritmo, desarrollando técnica, musicalidad y sensibilidad sonora de forma progresiva y natural.