Las clases de fotografía están dirigidas a niños, adolescentes y adultos, sin necesidad de experiencia previa. El aprendizaje es personalizado, adaptándose al ritmo, los intereses y los objetivos de cada estudiante.
El proceso puede orientarse tanto a fotografía con cámara digital como con dispositivos móviles, explorando distintos enfoques como fotografía artística, documental, creativa o experimental, siempre elegido en conjunto con el docente.
No existen niveles con duración fija: cada persona avanza a su propio ritmo, desarrollando técnica, sensibilidad visual y una mirada fotográfica propia de forma progresiva y natural.
Observación consciente y desarrollo de la mirada fotográfica
Composición básica: encuadre, equilibrio y punto de interés
Uso del espacio, líneas, formas y perspectiva
Aplicación práctica del lenguaje visual a través de la imagen
Conocimiento básico de la cámara o dispositivo
Manejo de luz natural y artificial
Introducción a conceptos como enfoque, exposición y profundidad
Ejercicios progresivos para ganar control y seguridad técnica
Fotografía a partir de estímulos visuales, emocionales o narrativos
Exploración creativa de la luz, el color y la textura
Ejercicios de fotografía intuitiva y experimental
Introducción a la improvisación fotográfica (según interés del estudiante)
Fotografía de objetos, retrato, naturaleza o escenas cotidianas
Proyectos fotográficos adaptados al nivel del alumno
Exploración de estilos y referentes fotográficos
Desarrollo de una narrativa visual personal
Salidas fotográficas individuales o grupales
Revisión y conversación respetuosa sobre las imágenes
Integración de la fotografía con otras disciplinas artísticas
Dos muestras o exposiciones al año (participación opcional), donde los alumnos pueden:
Presentar series o proyectos fotográficos
Compartir procesos creativos y aprendizajes
Vivir una experiencia artística positiva, sin presiones